Estrategias de Inversión

Diversificar en activos

Un inversor prudente no invertirá toda su riqueza en un único negocio, puesto que de ser así, el riesgo de su inversión sería que, si fracasa el negocio, perdería todo su dinero. Pero si divide su inversión entre varias empresas, sólo perdería toda su riqueza si todas ellas quebrasen, lo cual es bastante menos probable que si sólo una lo hace. Éste es el fundamento de la diversificación.

El principio de diversificación por activos consiste en que, repartiendo su inversión entre distintas acciones, los inversores pueden lograr una reducción de su exposición global al riesgo sin que se llegue a reducir su rentabilidad esperada. El inversor prudente diversifica su inversión total, repartiendo sus recursos entre varias inversiones distintas; siendo el efecto de diversificar el de distribuir el riesgo y así reducir el riesgo total. Para ello, se incluyen en la cartera acciones con ciertas características de rentabilidades y volatilidades diversas. Una cuestión fundamental sería determinar el número óptimo de títulos que tienen que integrar la cartera, de manera que el riesgo sea mínimo.

Si se empieza por un número reducido de títulos, la disminución del riesgo global de la cartera resultante no suele ser significativo. Conforme se van introduciendo títulos en una cartera, la reducción del riesgo global es importante al principio, pero disminuye a medida que se añaden más valores, desapareciendo prácticamente la reducción a partir de unos 15 valores. La reducción del riesgo global de las carteras empieza a estabilizarse a partir de unos 10 valores, y prácticamente no cambia de 20 valores en adelante.

diversificación 2

Conforme aumentamos el número de activos (es decir, aumentamos la diversificación), el riesgo total va descendiendo hasta alcanzar un valor determinado, por debajo del cual, es imposible reducir el riesgo mediante diversificación. Este valor del riesgo que es imposible de reducir mediante la diversificación se denomina riesgo sistemático o riesgo de mercado. Se le denomina riesgo sistemático, porque indica el riesgo del título o de la cartera que depende única y exclusivamente del mercado, es decir, a factores comunes de tipo macroeconómico. El otro factor representa el riesgo específico, es decir, la parte del riesgo total del título que depende sólo de la propia empresa y no del mercado. Este riesgo es el que tiene la propiedad de ser diversificable y prácticamente anulable. Esto es, si en vez de invertir en un sólo título se hace en varios, el riesgo específico de la cartera será cada vez más pequeño. Las carteras eficientes tienen un riesgo específico igual a cero.

Para anular el riesgo específico no hace falta adquirir la totalidad de las acciones cotizadas en un mercado, basta con adquirir 20 valores bien elegidos para que el riesgo específico de la cartera se considere prácticamente nulo; una mayor diversificación no reduce apreciablemente dicho riesgo. Un inversor ha diversificado eficientemente cuando ha invertido en el suficiente número de activos tal que el riesgo específico de su cartera es despreciable. Así que si tenemos una cartera eficiente estaremos seguros de que no tiene riesgo específico sino sólo sistemático.

diversifiación 3

En todo caso, el inversor debe ser consciente de que mediante la diversificación sólo podrá reducir su riesgo pero no eliminarlo. El rendimiento esperado de cualquier activo se compone del rendimiento libre de riesgo más una prima que cubre el riesgo sistemático del activo. El riesgo específico se corre de forma gratuita puesto que el inversor puede eliminarlo a través de una buena diversificación. Así pues, con la diversificación se reduce el riesgo, sin renunciar a la rentabilidad. No diversificar implica correr un exceso de riesgo.