Invertir a largo plazo

Para el cálculo de las rentabilidades que arroja una inversión, se utiliza la metodología del interés compuesto. Ésta supone que los rendimientos que se obtienen del capital principal (por ejemplo, intereses) se acumulan a la inversión, incrementando el capital, y generando por tanto rendimientos adicionales. El interés compuesto es el método que permite que los beneficios que se generen se sumen al capital ahorrado, logrando por tanto un efecto multiplicador.

largo plazo 1

Cuando hablamos de inversión a largo plazo el factor tiempo tiene un peso decisivo en el incremento del capital. De tal manera que, cuanto mayor sea el plazo de la inversión más rendimientos se acumularán, y mayor será el capital final. Fijada por tanto una tasa de retorno, cuanto mayor sea el plazo de la inversión, mayor será la rentabilidad final de la misma. Pero este crecimiento no se da de una manera lineal, sino de manera exponencial, creciendo en mayor grado cada vez. En otras palabras, con la inversión a largo plazo, podemos aprovecharnos de la fuerza multiplicadora del interés compuesto.

El otro factor que afecta al rendimiento de nuestra inversión es el tipo de interés o tasa de retorno, que determina la rentabilidad que podemos obtener de la misma. Cuanto mayor sea la tasa de retorno, mayores serán los rendimientos, y más capital se acumulará. En todo momento, las acciones han sido el activo más rentable y seguro a lo largo de la historia. En el siguiente gráfico se puede ver la rentabilidad de la bolsa entre los años 1.802 y 2.012 comparada con la rentabilidad de bonos, letras, oro y de dinero en efectivo.

Haber invertido 1$ hace 210 años, supone una rentabilidad anual compuesta de aproximadamente el 6,6%. La rentabilidad de los bonos fue de aproximadamente un 3,6% compuesto, mientras que la de las letras un 2,7%. El oro tan sólo ofreció un minúsculo 0,7% y el efectivo perdió todo su valor.

La inversión a largo plazo en bolsa, implica comprar empresas en buen estado financiero para mantenerlas en cartera durante mucho tiempo. Con el paso de los años, muchas de estas empresas se revalorizan, haciendo que aumente nuestro patrimonio. Los dividendos que reparten estas compañías pueden ser reinvertidos para comprar más acciones, de forma que no sólo tengamos un aumento de patrimonio por la subida de la cotización, sino también por el incremento en el número de acciones. Evidentemente, cuantas más acciones tengamos, más dividendos cobraremos, por lo que podremos comprar un número cada vez mayor de nuevas acciones que aumentarán de nuevo nuestro patrimonio. La rentabilidad basada en la reinversión de los dividendos marca una gran diferencia a largo plazo.

Las inversiones a corto plazo en bolsa son muy sensibles a la volatilidad; por contra, las rentabilidades obtenidas en el largo plazo son prácticamente independientes del riesgo de mercado. De hecho, el riesgo tiende a decrecer con el tiempo. La razón es que en el largo plazo, se amortiguan los daños que los períodos bajistas provocan y se compensan con los años alcistas. En resumen, en las inversiones a largo plazo es posible reducir el riesgo sin renunciar a una buena rentabilidad.

largo plazo 3

Las rentabilidades que podemos esperar a corto plazo, siempre estarán sujetas al ruido del mercado. Sin embargo, si decidimos invertir a largo plazo reinvirtiendo los dividendos podemos esperar unas rentabilidades anuales entre el 6 y el 7% después de descontar la inflación. La inversión a largo plazo es, posiblemente, la estrategia más rentable para ganar dinero en bolsa.