Estrategias de Inversión

Replicar índices bursátiles

Los índices bursátiles son utilizados por los fondos de inversión como índices de referencia o benchmarks. Los de gestión activa los emplean con el objetivo de superar sus rentabilidades, y los de gestión pasiva o indexados, con el de igualarlas.

La gestión pasiva de carteras es aquella que trata de conseguir una rentabilidad igual a la del índice de referencia, simplemente con medidas de indexación, sin utilizar técnicas de análisis de valores como el análisis técnico o fundamental. Un ejemplo del uso de este tipo de gestión de carteras lo constituirían los fondos indexados. Los gestores pasivos tratan de replicar el índice de referencia o benchmark.

Este tipo de cartera indexada consiste en establecer una combinación de acciones que permita replicar el comportamiento de un índice o benchmark. Imaginemos que queremos simular con nuestra inversión la evolución del IBEX-35, de manera que el objetivo de rentabilidad de la inversión sea aproximadamente igual al proporcionado por el referido índice bursátil. La indexación consistiría en construir una cartera, adquiriendo los 35 valores que integran el IBEX-35 con la misma ponderación que guardan dentro del índice. Lo que hace falta es que la beta de la cartera réplica sea aproximadamente igual a la unidad, de forma que tenga un comportamiento prácticamente idéntico al del mercado.

Un ejemplo de fondo indexado son los ETF’s (Exchanged Traded Funds), que son fondos cotizados que se limitan a replicar la evolución de un índice determinado y no a batirlo. La principal ventaja de este tipo de fondos es que las comisiones de gestión son inferiores a las del resto de fondos que mantienen una gestión activa. Además, tienen la particularidad de que cotizan en bolsa de valores, igual que una acción, pudiéndose comprar y vender a lo largo de una sesión al precio existente en cada momento sin necesidad de esperar al cierre del mercado para conocer el valor liquidativo del mismo, permitiendo la adquisición o venta de la participación no sólo una vez al día sino durante todo el período diario de negociación en la correspondiente bolsa de valores.

La estrategia de la inversión indexada, se basa en dos hipótesis; la teoría de la eficiencia de los mercados, y la regresión a la media.

La teoría de la eficiencia de los mercados nos dice que los mercados de capitales son eficientes. Ello quiere decir que los precios de mercado de los activos financieros que se negocian regularmente en los mercados de capitales reflejan toda la información disponible y se ajustan rápida y completamente a la nueva información. La nueva información se refleja en los precios de los activos financieros a través de las compras y ventas que tienen lugar en el mercado. La idea subyacente en la hipótesis de los mercados eficientes es que es muy difícil predecir el comportamiento futuro de los precios de los activos, y para batir al mercado se debería tener acceso a información privilegiada. El gestionar una cartera de activos de tal manera que ésta proporcione un rendimiento superior al del índice bursátil de referencia se puede conseguir de forma aleatoria pero es muy difícil conseguirlo en sucesivas ocasiones y de manera continuada.

La regresión a la media es un término estadístico que designa el fenómeno por el que las cosas tienden a igualarse desde los extremos; si una variable es extrema en la primera medición, tenderá a acercarse a la media en su segunda medición.

En el mundo de la inversión, la regresión a la media se conoce más comúnmente con el nombre de reversión a la media y se usa para describir cómo las rentabilidades en una serie temporal financiera pueden ser extremas a corto plazo, pero más estables a largo plazo. Dicho de otro modo: a los períodos de rentabilidades más altas en determinados mercados o sectores tienden a seguirles sistemáticamente periodos con rentabilidades más bajas que compensan las ganancias y las pérdidas. Esto es debido a que las ventajas competitivas son difíciles de mantener en el largo plazo. En la madurez del mercado todos los competidores se moverán hacia la eficiencia óptima y de precios competitivos hasta equilibrar los beneficios obtenidos, explicándose el exceso de rentabilidad en base a las ventajas competitivas.

A continuación vemos un patrón de rendimiento de empresas en el que se observa la evolución del Retorno de Capital (ROIC) menos el coste de ese capital (WACC) durante diez años en las empresas no financieras del Russell 3000:

indexación 1

Resultando pequeño por tanto el porcentaje de las empresas que mantienen sus ventajas competitivas en el tiempo y son persistentes en el crecimiento de su rentabilidad, así como complicado localizarlas antes de que el resto de inversores tome posición en el valor; lo más sencillo entonces pasa por invertir en el conjunto del mercado, representado éste por un índice bursátil.

Como ya vimos en la estrategia de invertir a largo plazo, la inversión en bolsa es la más rentable, teniendo un retorno de alrededor de un 6,6% anual, y ello queda reflejado perfectamente en la cotización del índice Dow Jones industrial:

indexación 2Un fondo índice que replique por ejemplo la composición del Dow Jones industrial, mantendrá la tendencia de éste, y será una buena estrategia de inversión, de cara a no tener que preocuparse por cuál es la acción más rentable a corto plazo.